¡Feliz Navidad!
- 22 diciembre, 2025
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Es muy enternecedor observar cómo a medida que se acerca el 25 de diciembre en el ambiente callejero flota un emotivo ambiente navideño. Las principales calles aparecen engalanadas con arcos de luces que dan a las noches una gran cálida acogida; las tiendas están más decoradas de lo normal con predominio de objetos de colores rojo y blanco y la gente, sintiendo la cercanía de la Navidad, se saluda sonriendo e intercambia sinceros deseos de mutua felicidad para estos días. Es el espíritu de la Navidad y eso está muy bien.
La Navidad es, en esencia, un momento en la vida en el que queremos aflorar lo que tenemos de alegría, solidaridad y amor para compartir con nuestros semejantes; hacemos un esfuerzo para que la tristeza, el abandono y la indiferencia no existan. Con independencia de credos o posiciones no religiosas, las fechas navideñas predisponen a las personas a ser buenas en tanto que no se desea ningún daño a nadie.
Por tal motivo, quiero hacer una petición: extender el espíritu de la Navidad más allá de unos cuantos días y que esté presente todo el año 2026. Cierto será que, después del día de Reyes Magos, ya no habrá luces ni motivos navideños, pero ahí radica la osadía de mi propuesta: se trataría de esforzarnos por seguir extrayendo de nuestro interior lo mejores parabienes y que los compartamos con quienes nos rodean, aunque difieran de nuestros posicionamientos políticos, religiosos o de cualquier otra índole. Durante un año mantengamos el compromiso navideño de ver a nuestros semejantes con los ojos de la amabilidad, de acercarnos y preguntarles en qué podemos ayudarles, de mostrar empatía, de sufrir por sus penurias y alegrarse con sus sonrisas.
Soy plenamente consciente de que esta tarea es un deseo con alta dosis de utopía, pero es sabido que lo que hoy puede sonar extraño con el paso del tiempo -mucho tiempo en realidad- se puede normalizar. Prolongar la Navidad más allá de sus límites temporales tradicionales sería una muy buena manera de mejorar la vida humana.
La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar. Eduardo Galeano.
¡Feliz Navidad también en primavera, verano y otoño!
FERNANDO RÍOS SOLER