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«Pura anarquía», exposición de Tomás Navarro Méndez en la Casa de la Cultura

«Pura anarquía», exposición de Tomás Navarro Méndez en la Casa de la Cultura
15 noviembre
2019
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Tomás Navarro Méndez (TNM), joven artista nacido en Villena hace 25 años, expone su obra pictórica de óleos en la sala de exposiciones de la Kakv de Villena. La trayectoria de TNM es corta dada su juventud, pero intensa. Desde su primera participación en una exposición colectiva a finales de 2015 en el Círculo Agrícola Mercantil Villenense hasta hoy ha realizado ocho exposiciones individuales y dos colectivas. En algo más de dos años, de julio de 2017 a septiembre de 2019,  ha expuesto en San Sebastián, Vitoria-Gasteiz, Madrid y Villena. En la actualidad nos presenta un nuevo proyecto pictórico, recopilatorio y en evolución, que va de 2016 a 2019, mostrándonos seleccionada e intencionadamente las obras más representativas de ese quehacer suyo, destinadas a involucrarnos en su particular discurso narrativo a través del vehículo plástico que sus cuadros nos ofrecen.

TNM nos muestra ahora un trabajo serio y competente que está férreamente estructurado alrededor de los temas que ya en su corta vida ha visualizado como ejes de su existencia vital. Los tres temas sobre los que agrupa los óleos de esta exposición son los que a continuación se describen. Es esa impronta vigorosa que desprende en lo personal, en el cuerpo a cuerpo, la que a través de sus lienzos, altamente cromáticos y expresivos, nos trasmite la emoción del vívido relato de su intensa experiencia que, con solo veinticinco años, después de sufrirla, la sintetiza plásticamente y nos la cuenta.

1.- La maga de rayuela “la artista y el modelo” posee el encanto mágico e inédito de “el modelo al servicio de la artista”, dónde la figura femenina plasmada es la que guía al pintor en su quehacer y es por eso que la obra artística, renovadora de la realidad convencional, es creada aportando un ápice de singularidad. Tomando como modelo a sus musas y a él mismo, nos presenta esta serie de obras, descarada y fresca, incitándonos a participar, ya no solo como espectadores, sino como coprotagonistas de eso que estamos viendo, una obra  cuyo objetivo es involucrar al observador para que éste se sumerja en el cuadro, o para que lo que en el cuadro está pintado salga de sus dos dimensiones inanimadas acompañando al que está enfrente (aquel día en el que se instaló en mí la idea de “la artista y el modelo”  fue la revelación y el punto de partida en el que el mundo comenzó, realmente, a cambiar, aunque solo fuera una centésima de grado, el rumbo de su historia). En estos cuadros aparecen sus musas, las verdaderas artistas, y también él mismo, como he dicho antes, el modelo, que es el pintor. Ya no es la mujer cosificada que posa quieta en una posición prefijada por el pintor. No, es una mujer que comanda y fija su posición e intenciones y acuerda con el amanuense pintor que realice él aquello que ella quiere que ocurra en esas dos dimensiones divinas que es, y será por siempre, la máxima expresión del progreso creacional del mundo. El monólogo de antaño se ha trasformado en diálogo, de ahí la tergiversación que supone el epígrafe “la artista y el modelo”.

2.- Porno es, en términos generales, obviamente, la serie más comprometida y controvertida que TNM se atreve a exponer. Se trata de una visión subjetivada proyectada por el artista que nos invita a ver más allá de la evidencia material. Por un lado la amplitud cromática de sus pinceladas nos desvelan una realidad escondida, solo visible para él, que pone al servicio del espectador al hacerla posible plasmándola en la tela. Pero va más allá, para que lo comprendamos y lleguemos a situarnos en su posición metafísica, sobre ese fondo plano cuadriculado de azulejos, intencionadamente aséptico a la  vez que plásticamente convulso, nos lanza mensajes subliminales cargados de dramatismo y sensibilidad, encarnados en la posición, situación e intención que sus personajes adoptan dentro de ese universo multidimensional aparentemente atrapados en las dos dimensiones del plano del cuadro. Esta serie entronca con la anterior en tanto que utiliza idénticos mecanismos pictóricos (cuadrícula, fondo neutro, rotundidad propia de las figuras) para trasmitir el mensaje de que son las figuras representadas las protagonistas que sugieren al observador reflexionar sobre lo que está viendo para recrear su propio relato.

3.- Pura anarquía es la serie en la que más evidenciamos que la materia plástica de Tomás N.M. es el óleo sobre bastidor entelado, siendo, en estos lienzos, tan clásico y ortodoxo como los maestros de la pintura, admirados y referentes para él, me consta. Esta serie se compone de retratos de personajes, de personas componiendo escenas, de momentos escenificados, el pintor nos cuenta y se autorretrata. Por un lado, los retratos, que no dejan indiferente ni al espectador más escéptico aunque sea daltónico, además del furor cromático y expresivo, trasmiten de los retratados aspectos característicos de su sique que, además del mero parecido físico, nos conectan emocionalmente con él. Por otro lado y al mismo tiempo, los lienzos de varios personajes formando una escena, por la situación de las figuras, la elección del color, la fuerza expresiva del dibujo y la pincelada, así como por la composición del conjunto del cuadro, nos remiten en más de una ocasión a clásicos como Velázquez o Caravaggio, no obstante mostrando un universo actualizado y sugerente que nos invita a participar  en aquello que sucede en el plano del cuadro, y nos impele, tantas veces como individuos observemos el cuadro, a recrear en nuestra realidad multidimensional lo que esa obra nos trasmite. 

La obra pictórica de TNM presentada en la Kakv de Villena en este otoño de 2019 me está diciendo a gritos que ha llegado el tiempo en el que el objeto del cuadro está fuera del mismo, la narración está en el mundo que se enfrenta a ese lienzo, nos habla de aquello que está pasando donde el espectador se encuentra, ya no nos relata una historia, ahora nos involucra haciéndonos participar activamente en ella, invitándonos a formar parte de su creación, que a partir del momento en el que nos situemos delante del cuadro  vendrá a ser nuestra personal inventiva lo que hará posible aquello que yo denomino arte, y Tomás Navarro Méndez con la obra aquí expuesta propicia esa posibilidad.

 

 

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